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JAP Vidal

Relatos fantásticos y de misterio de JAP Vidal

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Política

Simpatía por el reo

1 enero, 2018 by JAP Vidal Deja un comentario

Se levanta de su escritorio y se dirige hacia la ventana, intrigado. A través de los barrotes observa el follón que se ha liado en el patio de la prisión. Alguno se ha ayudado de la mano para meter un gol y se ha montado un buen pollo. El preso entonces, desvía su mirada hacia el horizonte, hacia las blancas montañas de la Sierra que contrastan con el cielo azul inmaculado. El mundo sigue girando ahí fuera.

– Los días nacen y mueren cada veinticuatro horas. Y te preguntas ¿Qué sentido tiene el tiempo aquí dentro?

El reo se gira hacia la puerta, sorprendido. Al otro lado de las rejas, agarrando con firmeza los barrotes con ambas manos, se halla un hombre alto, moreno y con barba. Viste pantalón negro y, a pesar del frío que hace, una sencilla camisa blanca de lino, desabotonada hasta el ombligo, que deja a la vista su pecho velludo. 

– Hola Jotacé.
– ¿Te he asustado?
– No te esperaba. ¿Cómo es que no estás en el patio como los demás?
– Ya sabes que yo no soy como los demás. Tu tampoco lo eres.

– Intento pasar desapercibido.
– Pues con esa barriga no lo consigues.
– ¡No me seas…!
– ¡Es broma!
– No creo que estés perdiendo el poco tiempo que tienes de recreo para venir a burlarte de mí.
– Quería animarte un poco.
– Gracias, pero no entiendo como te han dejado pasar los guardas.
– Ni me han visto. Si me hubiesen pillado tampoco habría pasado nada, ya sabes que los tengo comiendo de mi mano.
– Por algo te llaman Rex Captivus, el Rey Cautivo.
– Me he enterado esta mañana que te habían castigado sin patio, como a un niño pequeño.

– Es lo que tiene ser un sedicioso.
– Te voy a confesar una cosa. Hace mucho tiempo, en mi ciudad, a mí también me querían crucificar por sedición.
– ¿A ti?
– Unos hijos de puta muy poderosos me la tenían jurada, y no pararon hasta entrullarme.
– ¿Y cómo te libraste?
– Escapé volando. Les jodí bien a esos mamones.
– Me parece que a mi no me será tan fácil librarme.
– ¿Volando? Difícil, pesas mucho. Lo importante es que no te rindas. Aprieta los machos y verás como se les congela la sonrisa de lerdos a tus enemigos.
– No sé si podré…
– ¡Te digo que has de aguantar, joder! ¡No te vengas abajo!
– ¿Y por qué te importa tanto? Los otros presos me dejaron muy claro que tú nunca te casas con nadie, que estás por encima del bien y del mal en esta prisión.

Jotacé buscó algo en sus pantalones. Sacó una llave con la que abrió la puerta de la celda y se acercó hasta quedar a un metro del rostro del  otro preso, petrificado de la sorpresa.

– Mira compadre, tu causa me importa una mierda, pero te tengo aprecio porque de ti y de otros como tú depende que esta sociedad despierte, abra los ojos y se pregunte qué ha sucedido mientras dormía. Algún día, gracias a gente como tú, los que llevan mucho tiempo aletargados se levantarán contra aquellos que solo encuentran sentido a su vida desde el odio al prójimo. Será entonces cuando los manipuladores serán doblegados. Solo que te pido que no cometas el mismo error que yo.
– ¿Cuál?
– Yo delegué mi causa en otros que al final no supieron defender todo aquello por lo que habíamos luchado juntos. No fueron capaces de evitar que los mismos miserables que quisieron crucificarme se hicieran con la patente de mi mensaje de respeto y amor y lo corrompieran transformándolo en una doctrina de rituales vacíos de significado, mientras que por otro lado promovían la intolerancia, el odio y la hipocresía.
– No entiendo de quién debo cuidarme. ¿De enemigos o también de amigos?
– De unos y otros, pero también del resto, incluso de ti mismo. El Mal está al acecho, dentro de todos nosotros, esperando la más mínima debilidad de nuestra alma para surgir y manipular nuestra voluntad. Sé fuerte, no delegues y sigue siempre la luz de tus principios. ¡Ah! Y una última cosa antes de marchar y no volver a hablar contigo jamás.
– ¿Qué?
– Jódelos vivos porque se lo merecen. Ellos son Legión ¿Te acuerdas? Pero no se te ocurra utilizar el odio para combatirlos, porque esa es su fuerza. Nada de odio, ya sabes.

Jotacé dio la espalda al reo, salió de la celda, cerró la puerta y se guardó la llave. Se dirigió a su celda, silbando por el pasillo una canción de un inglés que tenía una novia japonesa con la que protestaba en América contra la guerra, y que a la puerta de un hotel fue asesinado por un despechado fan suyo, cinco balazos mediante. Su canción hablaba de ilusiones para un mundo mejor, sin países, sin religiones, sin desigualdades. ¡Qué iluso!

Publicado en: Castellano, Relatos Etiquetado como: Castellano, Ficción, Filosofia, Humor, Política

El invierno ha llegado

24 octubre, 2017 by JAP Vidal 1 comentario

«¡Qué lástima me provocan aquellos que creen que se puede matar al odio!
Ellos, pobres necios, serán los primeros que caigan, incrédulos, cuando por sorpresa reciban en su corazón el zarpazo de la rabia que daban por sepultada para siempre, y que de nuevo se habrá levantado de su tumba, en el frío hielo, para aniquilarnos a todos.»
– Cita extraída de las Crónicas de los Vándalos y los primeros hombres.

 

Una docena de individuos patean y golpean con los palos de sus banderas a un joven indefenso, enemigo por el simple hecho de cruzarse en su camino y no ser uno de ellos. Satisfecha su sed de sangre, uno de los agresores, bajito y vestido de bufón, se aleja de la escena dispuesto a disfrutar de la tranquilidad de la ciudad sometida. El bufón  salta alegre y jovial por las calles vacías, cantando en voz alta una canción que habla de humillación, rompiendo el silencio de la muerte y sin miedo alguno a provocar la ira de los vencidos.

“…Pero ahora las lluvias lloran en su salón, sin nadie que las escuche. Sí, ahora las lluvias lloran en su salón. Y ni un alma hay que las escuche.”

Nada ha de temer de aquellos que, ocultos, escuchan sus chanzas. A estos solo les queda la esperanza de sobrevivir hasta el día de la venganza. El Norte recuerda, se dicen a ellos mismos con los puños cerrados.
De pronto, la canción muere en los labios del bufón antes de que pueda completar un nuevo estribillo. Se ha quedado paralizado al escuchar el cuerno sonar tres veces.
A las puertas de aquella ciudad septentrional se ha concentrado una niebla densa como la leche y más fría que el hielo, que traspasa las murallas como el viento traspasa el campo. Antes de que finalice el día, esa niebla y lo que ella oculta, convertirá a bufón, vencidos y vencedores, a todos ellos sin excepción, en sombras sin futuro.

Un mes después…

Ninguno de los clientes, ni siquiera el dueño del establecimiento, sospecha que en aquella humilde posada de un condado del sur se está decidiendo el destino de los Cuatro Reinos. Los dos comensales han elegido la mesa más escondida y menos iluminada de toda la taberna. Además, mantienen sus caras ocultas bajo sendas capuchas incluso mientras simulan dar buena cuenta de sus platos. Se había planteado la posibilidad de realizar tal reunión en algún lugar más discreto, pero las propuestas se rechazaron porque nadie podía garantizar la seguridad. Es mejor así, ocultos entre la multitud que abarrota aquel comedor.

– El autoproclamado «Rey en el Norte» ha aceptado mi propuesta.
– El traidor sabe que está acorralado y busca escapar como una rata.
– En mi opinión teme más al invierno que a las tropas de vuestro ejército.
– ¡Cuentos de viejas!
– Obviáis, mi señora, que el Norte es el bastión que os protege de los peligros de Más allá de las montañas.
– La única amenaza real son los insurgentes que anhelan fragmentar los Cuatro Reinos. Nada va a detenerme en mi objetivo. El rey, el auténtico rey, volverá a unirlos a todos y castigará a los rebeldes como se merecen.
– Por favor, no os dejéis llevar por el odio, mi señora. Recordad que el Rey en el Norte no está solo. De hecho, me consta que tiene el apoyo de la República.
– ¡Esa maldita zorra!
– Que posee la mayor fuerza de los Cuatro Reinos y capacidad para pasar por el fuego todo vuestro territorio.
– No se atreverá a atacar, es débil, le pierden sus escrúpulos.
– Piense mi señora que si no fuera por ese detalle, ella ya estaría gobernando desde el trono de hierro a todo un reino de muertos.
– Sería muy apropiado para combatir contra el ejército de las sombras de vuestros cuentos de viejas.
– De todos modos, mi señora, no he venido hasta aquí para hablar de conjeturas, si no para pediros que renunciéis a vuestra estrategia de terror.
– ¿De qué estrategia habláis?
– La de dar libertad a vuestras huestes de paramilitares para que siembren el pánico por todo el Norte.
– ¿Se refiere a mi ejército popular capitaneado por Sir Albiol?
– No será posible llegar a un acuerdo de paz mientras la Montaña siga alimentando la rabia y el odio.
– ¿Quién quiere la paz?
– Vuestra merced, aunque aún no lo sepa.
– El día que necesite la paz yo misma me arrancaré la vida.
– No será necesario. Os traigo la misma propuesta que le hice al Rey en el Norte.
– ¿Qué ofrecéis? 

– La forma más rápida de terminar la guerra. Un duelo de campeones.
– Ya veo. Un combate de todo o nada, ¿no?
– Exacto. El que gane se lleva los Cuatro reinos, el que pierda deberá capitular y someterse al vencedor.
– ¿Y quién será el campeón del norte?
– Sir Gabriel.
– ¿El “Rufián”? ¡Qué divertido!
– ¿Por qué?
– Acepto.
– ¿Cómo?
– No Lord Variseta. Las preguntas correctas son dónde y cuándo. Y la respuesta es en mi capital, el primer día de la nueva luna. Aquí esperará nuestro campeón al adalid de los renegados. Por cierto, ningún rebelde traidor podrá entrar armas en la ciudad.
– Excepto Sir Gabriel.
– Él tampoco. 

– Pero…
– No hay peros. 

Y llega el día del combate.

Toda la ciudad se  acerca hasta el gran Coliseo pero solo unos privilegiados pueden presenciar el gran combate. Aquí están los representantes de los Lannister y los hijos del Hierro por un lado. Por el otro, algunos caballeros del Norte en calidad de embajadores y acompañados de un pequeño ejército de los temibles dothrakis de las verdes praderas junto al Cantábrico. Todos ellos han sido desarmados antes de entrar en la capital.
Aparecen los dos campeones. Por un lado Sir Gabriel, al que todos en Kingslanding llaman el Rufián, con un laúd en sus manos como única arma. Por el otro bando, el campeón del rey, Sir Albiol, el gigante al que apodan la Montaña, archienemigo de Sir Gabriel, con un inmenso mazo que sostiene con ambas manos. El Rufián se mueve en círculo alrededor de su inmenso adversario. La Montaña le lanza un golpe de mazo que, de rozarle, habría destrozado la cabeza de Sir Gabriel. Sin embargo, este realiza una hábil finta y se libra por centímetros. De nuevo el gigante lanza otro ataque con su poderosa arma, y su contrincante lo salva con maestría. Sin embargo, ninguno de los presentes entiende por qué el Rufián no aprovecha sus contadas ocasiones para contraatacar. Tampoco saben cómo podría hacerlo con un simple laúd. ¿Tendrá algún mecanismo oculto que en algún momento dejará visible un sistema de cuchillas untadas en cicuta? Como respuesta a la incógnita que a todos preocupa, Sir Gabriel comienza a rasgar las cuerdas del instrumento y a cantar, al tiempo que sortea con elegancia los mandobles de la mole enemiga.

Si jo l’estiro for per aquí
i tu l’estires fort per allà,
segur que tomba, tomba, tomba
i ens podrem allibe…..

El mazo le revienta la cabeza como si de la cáscara de un huevo se tratase. El metal se queda aprisionado en medio de la traquea destrozada. La gente de Kingslanding vitorea a su campeón. El Norte, parece ser que no tenía un plan demasiado elaborado. De repente la oscuridad planea por encima del Coliseo. La inmensa sombra del dragón se va haciendo cada vez más pequeña, hasta desaparecer bajo la gran bestia cuando esta aterriza en la arena. Una mujer semidesnuda monta al legendario animal. La montaña, asustado por primera vez en su vida, no le quita ojo mientras intenta desesperado y sin éxito extraer el mazo del cadáver de Sir Gabriel. La mujer de semblante serio, República se llama, le observa con gesto de desprecio y pronuncia una única palabra.

– ¡Dracarys!

El dragón carboniza en el acto a la Montaña. En la tribuna, el Rey del trono de Hierro se levanta lleno de ira.

– ¡Eso no vale! ¡Mi campeón ha ganado!
– ¡Dracarys!

Toda la tribuna es arrasada por el fuego de Drogon. Los nobles de un bando, los del otro, todos sin distinción, se han convertido en cenizas. La República continúa a lomos de su dragón, observando impertérrita el terrorífico espectáculo. La atmósfera se llena del olor de la carne quemada. Las cenizas grises, de repente, se vuelven blancas. Blancas y frías. Ha comenzado a nevar y la República mira al cielo sin comprender lo que sucede.

Nadie ha hecho sonar el cuerno esta vez, el duelo de campeones ha dejado en mínimos las defensas de Kingslanding y los Otros han entrado en la ciudad sin encontrar resistencia alguna. La densa niebla rodea la capital de los Cuatro Reinos. Ya no hay combate en el Coliseo, ya no hay fuego, solo hay frío y oscuridad blanca. Miles de ojos azules  sobrenaturales y llegados de Más allá de las montañas rodean a los aterrorizados habitantes de los Cuatro Reinos. No hay salvación.

O quizás sí.

De pronto suenan los cuernos anunciando la llegada de un nuevo ejército. Cabalgando a la cabeza de los recién llegados, el Rey en el Norte, acompañado de su lugarteniente Sam Tarly. Ambos armados con espadas de «vidriagón«. Aquellos de los Otros a los que las espadas alcanzan, lanzan gritos aterradores y explotan en pedacitos de carne podrida. El Rey en el Norte ha visto a la República al lado de su dragón muerto, ahora su gran objetivo es protegerla. Sabe que si la República no sobrevive, el Norte tampoco lo hará.

La lucha es encarnizada y dura varios días. Miríadas de cuerpos cubren las calles de la ciudad, en algunos casos se amontonan formando pilas tan altas como edificios de varias plantas. 

Al final los ejércitos de los vivos consiguen exterminar hasta el último de los horrores que alberga la noche oscura. Los habitantes de Kingslanding que han sobrevivido al terror, aceptan agradecidos a la República como su única señora. El Rey en el Norte se somete a la República que gobierna por fin los Cuatro Reinos, pero esta le promete respetar la decisión que su pueblo tome.

Nada queda de la dinastía de los Lannister ni de los hijos del Hierro. Ambos han sido aniquilados por el fuego y por el hielo.

 

Publicado en: Castellano, Relatos Etiquetado como: Castellano, Ficción, Humor, Política

Llueve sobre mojado

19 octubre, 2017 by JAP Vidal Deja un comentario

Suena  el despertador a las siete de la mañana y Miguel se levanta de un salto de la cama, con la ilusión y los nervios de aquel que estrena un primer día de trabajo. Después de varios años navegando por las grises tareas informáticas de una empresa de seguros, por fin ha llegado el momento del cambio, un soplo de aire fresco en la vida de Miguel. Es la gran oportunidad que necesitaba para crecer profesionalmente y que llevaba mucho tiempo esperando.

La calle le da los buenos días ofreciéndole una mañana luminosa después de un par de días de fuertes lluvias. Todo son buenos augurios. Tal es su optimismo, que a Miguel incluso se le pasa por la cabeza una idea peregrina, así de pronto, sin saber por qué. «Solo me falta que el conflicto España-Cataluña se solucione. Y estoy convencido de que lo hará muy pronto. Simplemente es cuestión de sentarse a hablar, nada más. Seguro que ambas partes pueden llegar a un acuerdo satisfactorio para todos y rebajar la tensión que desde hace meses afecta a toda la sociedad. La culpa es del verano tan largo que hemos tenido”, piensa Miguel. «Todo el mundo sabe que el calor exacerba las bajas pasiones, nos vuelve más irritables e irracionales. Seguro que ahora, que por fin asoma el otoño, nos volveremos todos un poco más sensatos”, concluye.
Sale de sus pensamientos justo para darse cuenta de que se ha pasado el edificio de su nuevo empleo. “Vaya, al final voy a llegar tarde por culpa de mis elucubraciones. Ya lo decía mi madre, soy un despiste con patas”. Vuelve sobre sus pasos pero no encuentra la entrada. “¡Qué extraño!, me habré equivocado de calle, voy a consultar la dirección en el correo del móvil”.

Miguel no se ha equivocado, la dirección es la correcta pero en la puerta del edificio no hay ningún letrero de su empresa. Habrá que preguntar al conserje.

– Sí, hasta ayer estaban aquí.
– ¿Cómo que hasta ayer?
– Se han mudado, se han ido fuera de Cataluña. Ya sabe, la fuga de empresas.
– ¡Pero si hoy empezaba a trabajar con ellos!
– ¿Y no le han avisado? ¡Ya no hay educación en el mundo! De todos modos, ha sido algo repentino. Yo me enteré ayer por la tarde, por los trabajadores que se despedían de mí.
– ¿Y qué han hecho ellos?
– Se han ido todos a una empresa que hay en el centro de Barcelona que trabaja en el tema de seguros. Debe ser la única empresa que sigue contratando trabajadores en estos tiempos tan convulsos.

Miguel, ya en la calle, ha llamado a su anterior empresa, ha hablado con la responsable de Recursos Humanos que le ha dicho que lo siente mucho, pero que acababan de contratar treinta empleados nuevos y que no necesitan de sus servicios. Le ha deseado mucha suerte y que si sale algo tenga por seguro que le avisarán de inmediato.

De repente, el cielo se ha tapado por completo y la lluvia ha regresado. Miguel, empapado, ni se inmuta. Para él, llueve sobre mojado.

Publicado en: Castellano, Relatos Etiquetado como: Castellano, Ficción, Humor, Política, Sociedad

Diablo

8 mayo, 2017 by JAP Vidal Deja un comentario

– ¡Dicen que es Jesús!
– ¡Sí, yo también lo he oído! ¿Será verdad?
– No lo sé, ¡pero mira cuanta gente está a su alrededor!
– ¡Acerquémonos, a verle de cerca!

Los dos transeúntes se introdujeron a codazos entre el enjambre de personas que rodeaban a un mendigo que, sentado con un chucho sucio al lado, se miraba los pies desnudos. Era un pordiosero más en la Gran Manzana, pero entonces, ¿por qué se había corrido el rumor de que era el Mesías?

Todo había empezado un par de semanas antes, con un mensaje en las redes del presidente Donald Trump.

“El tiempo de los perros vagos mendigando por las calles de América ha terminado. A partir de mañana ellos serán arrestados y encarcelados.”

Al día siguiente, todo el país fue testigo de millones de arrestos de vagabundos. Nadie sabía a dónde se llevaban a todos aquellos pobres miserables. El fantasma del nazismo se había instalado en la casa de la Libertad sin que nadie supiera como frenar tal locura. El hecho es que en una semana no quedó ni un solo mendigo por las calles de América.

Y entonces apareció él, de la nada. Un hombre joven de raza negra, de unos treinta años, con barba y largas greñas grasientas, los pies descalzos y una camiseta negra llena de jirones donde apenas se podía leer un lema casi borrado pero lleno de fuerza. “Enough!”, “¡Basta!” Pero lo que más llamaba la atención de todo aquel que se cruzaba en su camino eran sus ojos, de un color indeterminado, en la frontera entre el verde y el naranja. Aquellos que tenían la suerte de ser testigos de su mirada explicaban después que habían sentido un alivio inmediato en su alma, como si se liberasen de un gran peso y que desde ese momento habían perdido el miedo a vivir, a relativizar el peso de las decisiones tomadas.

El joven negro iba siempre acompañado de un perro del mismo color, peludo y sucio, que le llegaba a la altura de las rodillas, un ser tranquilo y paciente. Cuando los adultos se acercaban a tocar a su amo, los niños hacían lo mismo con el animal, sin que en ningún momento el animal perdiese los nervios, dejándose tocar por una decena de manos a la vez.

Los dos hacían una pareja penosa si no te parabas a observarlos bien. Si, por el contrario, te acercabas a ellos, sentías que, cada uno a su manera, eran especiales.

Además de su apariencia ruinosa, ambos tenían otra característica común: de sus bocas no surgía ni un sonido. La gente no sabía si quizás los dos eran mudos y tal vez fuera la razón por la que hacían tan buena pareja. El hombre mudo y el perro mudo. El hombre sucio y el perro sucio. El hombre negro y el perro negro. Los dos desafiando al gran presidente, al Nerón de la nueva Roma, en una pugna desigual.

No tardó en llegar el rumor al presidente Trump.

– ¿Dónde está preso el payaso ese?
– Está libre, mi presidente.
– ¿Qué significa libre? ¿Qué hace libre un vagabundo en mi país? ¿Por qué no lo detienen?
– La policía no se atreve. Temen que de hacerlo la gente se les tire encima y se desate una nueva cadena de disturbios por todo el territorio.
– ¡Pero si no es más que un jodido mendigo de mierda! ¿A qué tanto miedo?
– El FBI ha desaconsejado su detención por el momento. También piensa que puede ser contraproducente.
– ¡Qué le jodan al FBI! ¡Mañana mismo quiero a ese negro en mi despacho!
– Señor, permítame aconsejarle que…
– ¡Métase sus consejos por el culo, vicesecretario! ¡Si no se calla también patearé su trasero!

La Casa Blanca mandó todo un ejército a detener al joven que muchos denominaban como “el nuevo Mesías”. Obligaron a la multitud que siempre le rodeaba a alejarse y acordonaron un perímetro de seguridad. De repente un helicóptero apareció en el cielo y aterrizó al poco rato en una plaza cercana a la calle donde el joven aguardaba sentado sobre la acera.
Un hombre saltó del helicóptero aún en marcha. Tenía pelo blanco, era alto y de complexión fuerte. En la zona izquierda de su amplio pecho, de su uniforme gris mimetizado, se alineaban una decena de condecoraciones. El hombre se acercó al vagabundo, se detuvo a unos pocos pasos. El joven levantó su vista del suelo y le miró a los ojos. El general Adler escondió como pudo el estremecimiento que aquella mirada le había provocado. Era un hombre duro, capaz de esconder el miedo, el dolor o la inseguridad. En este caso, el sentimiento que le invadió fue el de vergüenza, no sabía por qué pero de repente había sentido asco de sí mismo, no solo por hacer lo que estaba haciendo, también por haber hecho cientos de acciones en su vida de las que ahora se avergonzaba profundamente. Tragó saliva sin que nadie lo viese y tuvo la fuerza suficiente para decir una única frase, una orden tajante.

– Sube al helicóptero.

El joven mendigo negro se levantó sin discutir y siguió a aquel viejo militar hasta la aeronave. El militar no miró atrás, no se atrevía a sufrir de nuevo el escrutinio de aquellos ojos. Por eso no pudo ver que el perro también iba con ellos. Nadie lo detuvo porque el general no dio ninguna orden. Seguramente, de haber sido más valiente, se habría dado cuenta de la presencia del animal y no le habría permitido subir de ninguna manera al helicóptero. El caso es que el joven subió al helicóptero y el perro también.

Una hora después llegaban al Despacho Oval. El presidente miraba por la ventana, de espaldas a los recién llegados.

– Déjenos solos, Adler.

En cuanto oyó la puerta cerrarse se giró, y lo que vio le dejó pasmado. Un tipo negro y completamente rapado, de presencia penosa, tirado en el suelo de moqueta y apoyado relajadamente contra la pared, con una rodilla levantada y el brazo apoyado en ella. A su lado un perro pulgoso, igual de negro que su dueño, sentado sobre los cuartos traseros y mirándole fijamente.

La mirada de aquel animal era hostil, y Trump se sintió más rabioso que nunca. Le dieron ganas de matarlo con sus propias manos.

– ¿Quién ha dejado pasar este chucho?
– ¿Quién puede prohibirme ir donde yo quiera?
– ¿Este perro habla?
– En este país todo es posible. Incluso que un mono llegue a presidente.
– ¡Eres un insolente!
– ¿Y lo dices tú?
– ¿Pero quién te crees que eres para insultar a tu presidente?
– Yo no te voté.
– ¡Claro que no! ¡Eres un chucho!
– Y tú un imbécil. ¿Te crees superior a mí?
– ¡Esto es absurdo!
– Tú eres absurdo.
– ¿Y tú no tienes nada que decir? – dijo Trump dirigiéndose al joven.
– No te esfuerces, no habla. Lo tengo desde que era un cachorro, me enamoré de sus ojitos cándidos. ¿A que nunca has visto algo así?

Trump iba a replicar al perro pero cometió el error de fijarse en el joven. Este le devolvió la mirada. En los ojos de aquel chico vio escenas de guerra, misiles que caían sobre grandes ciudades. De pronto se encontró envuelto de un fuego que le heló el alma. De entre las llamas frías aparecieron manos gigantes empuñando dagas que se clavaban sobre el cuerpo del presidente y que desaparecían con la misma velocidad con la que habían surgido. El dolor era insoportable, en la espalda, el vientre, el pecho, las piernas, los brazos, incluso en los ojos. Cayó al suelo aterrorizado y se arrastró a ciegas para huir del fuego y de los puñales. Unas manos le agarraron y otras empezaron a abofetearle. Trump abrió los ojos y vio que aquellas manos que le inmovilizaban eran las de sus guardaespaldas. El general Adler era quien le abofeteaba.

– ¡Estoy bien! ¡Estoy bien!¡Deja de abofetearme!
– ¿Qué le ha pasado, señor presidente?
– No sé. El hombre…sus ojos…
– Se ha ido.
– ¿Ido?
– Sí, presidente. Hemos entrado cuando hemos oído sus gritos pidiendo ayuda. Estaba usted solo, arrastrándose por…
– ¡Déjelo Adler! No quiero que nadie se entere de lo ocurrido. ¿De acuerdo?
– Sí, presidente. Encontraremos al mendigo y haremos que se pudra en una mazmorra hasta el fin de sus días.
– ¡No! ¡No! Olvidadlo. No le busquéis.
– ¿Quién era ese hombre, presidente?
– ¡Es la mascota! ¡Es la mascota de su perro!
– ¿Su perro?
– El Diablo, Adler. Ese perro era el puto Diablo y vino a revelarme el futuro.
– ¿El futuro, señor? ¿A qué se refiere?
– Él cree que va a joderme pero no tiene ni idea. Quiere jugar… y yo también. Yo sé quién es él, pero él no sabe todavía quién soy yo. Se lo enseñaré a él y a todo el mundo. Le demostraré que no me llega ni a la suela de los zapatos.

Y la carcajada del presidente tronó por todo el Despacho Oval.

Publicado en: Castellano, Relatos Etiquetado como: Castellano, Política, trump

Legal o ilegal, depende del cristal

6 febrero, 2017 by Wambas Deja un comentario

España tiene 2 millones de delincuentes libres. Como mínimo.

Se trata de los dos millones de personas que fueron a votar aprovechando que Artur Mas y otros delincuentes habían puesto unas urnas. Unos pocos son culpables de poner las urnas, pero otros lo somos también por utilizarlas. Lo que pasa es que los que las utilizamos somos demasiados como para encausarnos a todos. Si el estado tuviera la capacidad de juzgarnos no os quepa duda de que así lo haría.

¿Cómo llega un país supuestamente demócratico a criminalizar unas urnas? Pues de la misma manera por la cual exonera otras acciones de dudosa legalidad.

Así, mientras tenemos que ES ilegal preguntar a una población el futuro que desean, tenemos que  en el mismo estado supuestamente democrático:
NO ES ILEGAL una ley que criminaliza la libertad de expresión.

NO es ilegal filtrar injurias y calumnias, a los medios de comunicación afines, con el objetivo de criminalizar a los «enemigos del Estado».


NO es ilegal hacer tratos mafiosos con grandes compañías españolas que abusan del pueblo.


NO es ilegal el terrorismo verbal en las redes sociales dirigido contra los «elementos subversivos».


NO es ilegal que tras sufrir una terrible crisis económica por culpa de la burbuja del ladrillo, no pasen ni diez años y volvamos a estar en el mismo punto donde todo empezó sin que se haya hecho nada por evitarlo.



NO es ilegal cambiar la Constitución para realizar una reforma laboral exprés contra los trabajadores sin el consentimiento del pueblo.

NO es ilegal subir al trono un Rey sin preguntar al pueblo soberano si esa es su voluntad.

Y curiosamente, tampoco es ilegal montar un referéndum para que parezca que es voluntad del pueblo que el Estado se incorpore a una organización bélica como la OTAN.

¿Es esta la democracia que os merecéis? Quizás.

Publicado en: Descatalogada Etiquetado como: Castellano, Política

Lógica política ergo lógica barata

27 octubre, 2016 by Wambas Deja un comentario

NO
ES NO
NO ES NO
ES NO ES NO
NO ES NO ES NO.


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NO DAREMOS APOYO A PARTIDOS MANCHADOS POR LA CORRUPCION
pero…
A LOS PRIMEROS LES DAREMOS APOYO SI SE COMPROMETEN A LUCHAR CONTRA LA CORRUPCION 
y…
A LOS SEGUNDOS LES ANIMAMOS A UNIRSE Y DAR SU APOYO A LOS PRIMEROS
pero…
SI LOS PRIMEROS Y LOS SEGUNDOS SE APOYAN YA NO NOS NECESITAN
ergo…
NO DAREMOS APOYO A PARTIDOS MANCHADOS POR LA CORRUPCION PORQUE NO LO NECESITAN, YA SE APOYAN ENTRE ELLOS.


—————————————————————————————


ESTAMOS ABIERTOS A DIALOGAR TAL Y COMO SIEMPRE HEMOS HECHO
pero…
NUNCA HEMOS DIALOGADO
ergo..
SEGUIREMOS HACIENDO LO MISMO.


—————————————————————————————-

SOMOS TAN RADICALES QUE APOYAMOS UN REFERENDUM
pero…

ESE REFERENDUM HA DE SER LEGAL
y…
EL GOBIERNO JAMÁS LEGALIZARÁ EL REFERENDUM
ergo…

EL REFERENDUM LEGAL ES UN ABSURDO
ergo…
SOMOS TAN RADICALES QUE APOYAMOS UN ABSURDO




Publicado en: Descatalogada Etiquetado como: Castellano, Política, Social

La matanza de Ferraz

1 octubre, 2016 by Wambas Deja un comentario

La líder de los rebeldes bajó de su caballo andaluz y se acercó hasta el derrotado general que le esperaba de rodillas y cabizbajo. Ella le rodeó situándose detrás suyo. No podía ser de otra manera, el golpe mortal debía ser ejecutado por la espalda. La verdugo desenvainó su espada corta y sin más preámbulos rajó la nuez de su gran rival lentamente, saboreando aquel momento tan esperado. La sangre roja saltaba de la garganta sesgada, salpicando a la flamante matriarca del ejército de la Rosa. Agarró la cabeza con sus dedos y la levantó para mostrarla a sus tropas, sin embargo el resultado de tal acción no fue el que ella esperaba. Los vencedores jalearon tímidamente. No había fuerzas para celebrar lo que no era ni siquiera una victoria. Muchos de ellos creían que la derrota de su enemigo era la propia. Es lo que tienen las guerras fraticidas. Pero ninguno de ellos se atrevió a decir nada.
El ejército superviviente abandonó el campo de batalla en una marcha lenta y triste. Atrás quedaban los cadáveres de los caídos. El cielo se llenó de pájaros que sobrevolaban en círculo aquel escenario dantesco. No tardaron en atreverse a bajar para darse un festín con la carne todavía fresca, con la sangre aún caliente. En aquel valle no había buitres, eran aves carroñeras de pluma blanca y pico afilado. Aves marinas que no hacían ascos a un banquete de muerte.
Mientras tanto, los vencedores marchaban derrotados por un valle de lágrimas. La líder, sobre su corcel andaluz, dirigía sus tropas hacia el palacio del Usurpador. Quería ofrecerle la cabeza de su gran enemigo a cambio de un pacto que permitiese a los poderosos de aquel país roto vivir en paz y seguir ganando dinero. Sin embargo, ya fuera por las heridas o por el peso de la conciencia, sus soldados desaparecían en un goteo continuo. Alguien dijo en voz baja que una manada de lobos de pelaje morado les seguía y diezmaba cada noche al ejército de la Rosa. Aquel susurro se expandió como una bomba entre todas las tropas minando todavía más el ánimo de los vencedores. Pero los oficiales del ejército no se enteraban de nada. Cuando se quisieron dar cuenta ya no quedaban tropas que dirigir, tan solo unos cuantos oficiales y una líder débil. 
Días después, mientas el Usurpador leía la prensa deportiva en su despacho, su secretario le daba la noticia de la muerte del último integrante del ejército de la Rosa. Para certificarlo le mostró a su jefe el contenido de dos bolsas. Una con la cabeza llena de gusanos del general de la Rosa, otra con la cabeza todavía caliente de su verdugo, la líder rebelde.

Publicado en: Descatalogada Etiquetado como: Castellano, Política, PSOE

#2demayo La oportunidad perdida

2 mayo, 2016 by Wambas Deja un comentario

Moratin1760 Hoy es un gran dia para España. El #2demayo #PepeBotella nos trae #lailustracion y el #librepensamiento
JuanEmpecinado @Moratin1760 eres un traidor. Hoy #2demayo los españoles luchamos por nuestro destino. Fuera #PepeBotella y #NapoleonRex
Moratin1760 @JuanEmpecinado #2demayo ¿acaso prefieres a #FernandoVII? No apoyes a un tirano que nos encadena a la oscuridad
JuanEmpecinado @Moratin1760 #2demayo No apoyes tú al invasor que viene a esclavizar nuestro pueblo
Moratin1760 @JuanEmpecinado #2demayo Sois vosotros con vuestra resistencia los que traéis la desgracia. #PepeBotella desea la paz
JuanEmpecinado @Moratin1760 #2demayo Poco importa lo que desee #PepeBotella. Lo que cuenta es lo que quiere su hermano #NapoleonRex
Moratin1760 @JuanEmpecinado #2demayo ¿Y no es eso lo que quiere también ese rey al que defiendes? Es un Borbón, recuérdalo
JuanEmpecinado @Moratin1760 #2demayo En eso tienes razón, #FernandoVII tiene sangre gabacha. Por eso defiendo #laPepa, que es española
Moratin1760 @JuanEmpecinado #2demayo De poco te servirá #laPepa cuando la rompa #FernandoVII en mil pedazos
JuanEmpecinado @Moratin1760 #2demayo #FernandoVII estará obligado a jurar respetarla
Moratin1760 @JuanEmpecinado #2demayo Eres un iluso. Jamás hará eso
JuanEmpecinado @Moratin1760 #2demayo Si no lo hace lo echaremos del trono a patadas. Pero nosotros, los españoles, no los gabachos
Moratin1760 @JuanEmpecinado #2demayo Tú sueñas. El único que puede poner en su sitio a ese cobarde de #FernandoVII es #NapoleonRex
Goya1746 @Moratin1760 @JuanEmpecinado #2demayo Pelearse por política es absurdo. ¿Qué importa qué tirano nos reine?
JuanEmpecinado @Moratin1760 @Goya1746 #2demayo Importa que sea un rey aceptado por españoles. No impuesto por los gabachos
Moratin1760 @JuanEmpecinado @Goya1746 #2demayo Los ignorantes no alcanzan a ver qué es lo mejor para #España
JuanEmpecinado @Moratin1760 @Goya1746 #2demayo Los ignorantes, como tú dices, no alcanzamos a comprender a los traidores como tu
Moratin1760 @JuanEmpecinado @Goya1746 #2demayo Es imposible el progreso con #FernandoVII y #elclero
Goya1746 @Moratin1760 @JuanEmpecinado Sea #FernandoVII o #PepeBotella, seguro que #elclero y #nobleza seguirán dirigiendo el país
JuanEmpecinado @Moratin1760 @Goya1746 #2demayo No se lo permitiremos
Moratin1760 @JuanEmpecinado @Goya1746 #2demayo No se lo permitirán los franceses
Goya1746 @Moratin1760 @JuanEmpecinado Me juego las orejas a que #GodoyTraidor, pase lo que pase este #2demayo,seguirá en el poder
JuanEmpecinado #2demayo Vigila que no te quedes sordo @Goya1746. No me queda claro tu bando. ¿Patriota o afrancesado como @Moratin1760?
Goya1746 @Moratin1760 ¿Y qué más da, @JuanEmpecinado? Yo no pinto nada gobierne quien gobierne después del #2demayo
Moratin1760 @JuanEmpecinado Eso crees @Goya1746. #FernandoVII no tendrá piedad de los que no pinten nada este #2demayo
Goya1746 @Moratin1760 @JuanEmpecinado #2demayo A mí que me dejen tranquilo. Yo sólo quiero ser libre.
Moratin1760 @JuanEmpecinado De eso mismo hablamos, @Goya1746. Esto es lo que nos jugamos este #2demayo
JuanEmpecinado @Moratin1760 De eso mismo, @Goya1746. Hoy #2demayo se decide tiranía o libertad.
Moratin1760 @JuanEmpecinado @Goya1746 #2demayo Tiranía de FernandoVII o libertad de pensamiento.
JuanEmpecinado @Moratin1760 @Goya1746 #2demayo Tiranía napoleónica o la libertad que nos dé #laPepa.

Goya1746 @Moratin1760 @JuanEmpecinado Hoy #2demayo, lo miréis como lo miréis, seguirá la tiranía.

Publicado en: Descatalogada Etiquetado como: Castellano, españa, Ficción, Historia, Política

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