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JAP Vidal

Relatos fantásticos y de misterio de JAP Vidal

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Castellano

Reacciones íntimas

29 abril, 2016 by Wambas Deja un comentario

¿Cómo reaccionan muchos de los lectores del Mundo a la propuesta de la CUP de Manresa para que sea un organismo público el que informe a l@s jóvenes de todos los medios para la higiene íntima femenina -incluidos los alternativos como copas menstruales y esponjas marinas – y no se deje en manos de las empresas privadas? 

Comentarios en elmundo.es:


«Como ya no tienen opción de Copa de Europa, sacan ahora lo de la Cup menstrual»

«Catalanas, a disfrutar lo votado jajaja»
«Esto es «pa descoñarse» de la risa» ja, ja,..»
«Que orgullosos deben estar los votantes de esta…cup, ja,ja que nivel, ja ja»
«¿Y por qué lo de los toros es maltrato animal y lo de las esponjas no? ¿Y las esponjas se usan vivas o muertas? ¿Si se usan vivas, tienen el valor añadido de generar placer?…»
«La CUP MENSTRUAL! XDDD
«A mi no me parece sensato ni saludable ni educativo que políticos e instituciones se metan tan a fondo(en la vagina nada menos) en los asuntos íntimos de higiene de las personas.Preferiría que se centraran en resolver problemas de la sociedad como el desempleo, los precios inaccesibles de la educación superior, los problemas de pescadores y ganaderos etc…»
«Lo siguiente es la eliminación del papel higiénico y el uso alternativo de las paredes del aseo, lo que facilitará la demarcación territorial»
«Yo no quiero nada de lo que comen, fuman o beben toda esta gente de la cup menstrual»
«El nivel de tontería de este país ha llegado a niveles de una república bananera de por esas tierras admiradas por los rojos de este pais»
«Han preguntado a los de Greenpeace?»
«A veces creo que deberíamos pagarles un billete de avión a Venezuela para que solucionen el tema del papel higiénico…»
«Ahora entiendo por qué Ausonia se largó de Barcelona y se ha instalado en Madrid. Es un preludio de una futura Cataluña independiente»
«Esta gente ¿qué se toma o se fuma?, se que es lo mismo que los ayuntamientos de Madrid y Barcelona. Debe ser algo muy potente y agresivo que daña el cerebro, por favor, que la policía investigue, y retire esa mierda, para que no sigan tomándolas.»
«Es lo que tiene tener una esponja por cerebro: que tu nivel de intelecto no da para más»
«¡Pobre Bob Esponja! De trabajar en el Crustáceo Crujiente a terminar metido en el lugar de un Támpax»
«En un ayuntamiento no se debería tratar temas individuales y de higiene femenina!!!!»
«Yo creo que de lo que se trata es de colocar a unas cuantas feministas, para ganar un dinerillo a costa del erario público, explicando algo que a l@s adolescentes en general, les importa un bledo»
«Cuando miles de personas votan a estos políticos es que algo muy grave está pasando a nuestra sociedad. Estamos haciendo un ridículo espantoso. Dan vergüenza ajena ellos y los que les votaron y lo que es peor los próximos votantes» 




¿Cómo reacciona mucha gente al hecho que los medios para la higiene íntima femenina tengan un IVA del 10% en vez de aplicarse el 4% de los productos de primera necesidad (en Canadá está libre de impuestos, en el Reino Unido es del 5%)?

«Me importa una mierda. La chorrada de la CUP es más divertida.»


¿Y qué pienso yo de todo esto?

Primero, no creo que la información haga daño a nadie. En todo caso el problema es la desinformación.
En segundo lugar, me pregunto si estas reacciones serían igual de airadas y burlescas en el supuesto que la propuesta la hubiera hecho un partido político antagónico a las CUP -sí, sé que es mucho suponer-.
Y finalmente, pienso que estas cosas no suceden en un país como Dios manda.

Publicado en: Descatalogada Etiquetado como: Castellano, Política, Social

Crónica de un accidente anunciado

27 abril, 2016 by Wambas Deja un comentario

El vehículo se detuvo prácticamente de inmediato. El conductor no llegó a terminar de trazar la curva por lo que el coche quedó girado entre dos carriles, en pleno Paseo de Gracia. El hombre salió del coche con las manos en la cabeza; el miedo se reflejaba en sus ojos, tan abiertos que le ocupaban media cara.


– No t’he vist, perdona’m! No t’he vist! M’ho ha dit la meva dona! T’has fet molt de mal?


Yo me levanté del asfalto con el culo dolorido; también me molestaba la mano izquierda, gracias a la que había evitado un golpe más fuerte con el cuerpo o incluso la cabeza. Ambos íbamos a la par, yo lo vigilaba porque no me fiaba. En el último momento puso el intermitente derecho y un segundo después ya estaba girando, sin darse cuenta de que yo estaba a su lado. Giré el manillar también hacia la izquierda mientras frenaba en seco. Pero esta vez la suerte no estaba de mi parte, el cable del freno trasero se soltó y mi freno delantero es más inútil que el presidente del gobierno. Tampoco pude girar demasiado porque el giro brusco del coche me cerró prácticamente por completo. Me vi abocado a realizar una trayectoria casi recta y rezar. Por suerte, antes de romperse, el freno trasero me ayudó a ceder un par de metros al coche, si no me hubiese atropellado. En lugar de eso, fui yo quien lo atropelló a él, mi rueda delantera se fue a estampar contra el lateral posterior del coche. Bicicleta y cuerpo salimos despedidos hacia la izquierda, fuera de la trayectoria del coche, yendo a caer en medio del asfalto del Paseo de Gracia, a apenas un kilómetro de mi destino. Primero chocó mi mano, luego mi trasero, me fui girando hasta quedar caído de espaldas, las gafas acabaron a la altura de mi boca. Tuve suerte. Podía haber sido mucho peor. Casi todos los días algún vehículo me hace maniobras parecidas, la diferencia es que hoy me ha fallado la bici, se me ha roto el freno cuando más lo necesitaba.  


– Estic bé – le contesté – Només intenta vigilar més un altre cop.
– Ho sento, de debò. M’ha avisat la meva dona però massa tard. De debò estàs bé?
– Sí, sí. Tranquil. No passa res.


Él siguió su camino, yo recogí la bici y me subí a ella. En el kilómetro que me faltaba aún por hacer, dio tiempo a que me pasaran a menos de medio metro un par de coches y una moto. Imagino que les molestaba que fuera un poco lento. Claro, no sabían que solo me iba el freno delantero y que apenas podía pulsarlo porque me dolía la mano. Me ha cabreado mucho más la actitud agresiva de estos capullos que no el tipo que me ha tumbado por no verme. Al fin y al cabo, lo suyo ha sido un fallo que podemos tener todos, sin embargo ciertos imbéciles juegan con la vida de los demás de la manera más frívola .

¿Se acabarán aquí las historias de Ulises? Quién sabe, ahora mismo no lo tengo muy claro. Cada día soy más consciente de que me juego la vida en cada trayecto que hago por esta ciudad. Sabía que esto iba a pasar más pronto que tarde. Lo importante es que cuando ha sucedido he salido casi ileso y he aprendido una nueva lección: evitar llegar a cruces en paralelo con otros vehículos. 

Publicado en: Descatalogada Etiquetado como: Castellano, Ciclisme, Ulises

El apretón

26 abril, 2016 by Wambas Deja un comentario

«La tierra guarda en el interior su secreto: «El Agua». Los manantiales de Eden emanan de forma natural tomándose su tiempo, ya que el agua hace un largo recorrido en el que emplea más de quince años purificándose y mineralizándose. Las distintas capas geológicas actúan como un filtro natural, garantizando su pureza y una mineralización equilibrada, ideal para el organismo. Eden lleva hasta ti el bienestar, tú sólo tienes que beber. Beber agua es una de las formas más eficaces de asegurarte una buena salud. El agua Eden procede de manantiales cuidadosamente seleccionados por nuestros expertos, situados en lugares protegidos de la polución, lejos de fuentes de contaminación.»
Texto de Agua Eden Springs

Reproducción ficticia de los hechos:

«No puedo parar», se repetía David una y otra vez. «No puedo parar». Había logrado alcanzar la cima de la montaña en un tiempo fantástico, lo más difícil estaba hecho. Al runner ya sólo le faltaba mantener el ritmo en la bajada. Sin embargo algo había comenzado a torcerse. De pronto, la frente de David se empezó a perlar de sudor frío. Un fuerte dolor le atenazó los riñones, primero por la espalda, después por delante. Respiró con fuerza, pero ni tan siquiera la pureza de aquel aire andorrano conseguía aliviarle. Se detuvo en seco, como hacía años que no hacía en plena carrera. Caminó unos minutos e incluso Eva, su mujer, le alcanzó.

-¿Qué ocurre?
– Me duelen mucho los riñones.

Buscó un lugar en los alrededores. Ninguno le protegía de la posible mirada de algún extraño o extraña que pudiera aparecer de repente. Entre temblores se acercó a unos matorrales y entonces la vio, escondida entre las ramas, la roca en forma de trono con una acentuada pendiente en su parte trasera que acababa en un pequeño barranco. Sin pensárselo ni un segundo se bajó los pantalones a toda velocidad, se puso en cuclillas y dejó caer sobre la pendiente toda la carga, sintiendo un gran alivio. De nuevo le vino otro arrebato y volvió a descargar con violencia. Se limpió con las mismas ramas que le escondían de miradas inoportunas. Volvió al camino, allí le esperaba Eva.

– ¿Te encuentras bien?
– Creo que tengo gripe intestinal, mejor bajaré caminando para no remover demasiado el estómago.
– Yo te acompaño.

Ambos bajaron tranquilamente las cumbres andorranas sin ser conscientes que la defecación de David se había deslizado sobre la ladera yendo a caer, casi por completo, sobre una fuente de agua. Al lado de aquella fuente había un letrero que ponía «Manantial de agua pura».

Publicado en: Descatalogada Etiquetado como: Castellano, Ficción, Social

Un Sant Jordi qualsevol – 2

25 abril, 2016 by Wambas Deja un comentario

Català Español  

Pam! No ho veig arribar. De sobte un globus taronja s’estampa contra la meva cara. Un segon després el globus retrocedeix i veig a un nen d’uns cinc anys que em mira i es riu. Jo estava tan tranquil, fent una ullada als llibres de la parada d’en Cau del Paff, fins que aquell globus m’ha encegat.
Sense temps ni tan sols per dubtar si es tracta d’un accident o no, la bèstia llança de nou el seu globus contra el meu rostre. Ho intercepto just abans que em torni al colpejar. És un globus de propaganda de C’s! Què coi fa C’s regalant els globus a Sant Jordi? Per què no regala llibres i roses com fa fins i tot la fruiteria del costat de casa? No se suposa que és el que s’ha de regalar avui?
«No facis això, maco». El nen no fa cas de la seva mare i torna a colpejar-me deliberadament amb el puto globus. Aquesta vegada ho esquivo mentre em defeco mentalment a sobre del marrec de la punyeta. La meva filla s’adona del que succeeix, «Això està molt malament, oi papà?» «Sí, filla, a aquest nen li hauria de treure el globus la seva mare abans que sigui massa tard». El xaval aconsegueix que em surti del mig i llavors decideix tocar-li els nassos a l’home calb que és davant meu. Comença a estampar-li el globus en la calba davant la meva mirada atònita. L’home no fa ni cas, deu tenir la calba insensibilitzada. L’estampa un cop. «No facis això, maco». Dos cops. El petit Neron riu. «No facis això, maco». Tres cops. El nen es peta de riure. Aleshores, un miracle.Plash! Sense cap motiu, el globus explota i ara el que es queda amb «cara de babau» és el nen. I el que es caragola de riure sense cap dissimulo sóc jo. El nen engega a plorar desconsoladament i la seva mare li abraça amb la intenció de calmar-ho. Una imatge molt tendra. Jo em segueixo partint mentre li dic a la meva filla «Potser, al cap i la fi, existeixi la justícia divina per fer el que havia d’haver fet una mare abans». Sí, ho sé, només és un nen. Potser sóc una mica cruel, oi?
¡Pum! No lo veo llegar. De repente un globo naranja se estampa contra mi nariz. Un segundo después el globo retrocede mostrándome la cara de un niño de unos cinco años que me mira y se ríe. Yo estaba tan tranquilo, echándole un ojo a los libros de la parada de «el cau del Paff», hasta que aquel globo me ha cegado.
Sin tiempo ni siquiera para dudar de si se trata de un accidente o no, la bestia lanza de nuevo su globo contra mi cara. Lo intercepto justo antes de que se me vuelva a incrustar en el rostro. ¡Es un globo de propaganda de C’s! ¿Qué narices hace C’s regalando globos en Sant Jordi? ¿Por qué no regala libros y rosas como hace incluso la frutería al lado de casa? ¿No se supone que es eso lo que se tiene que regalar hoy?
«No hagas eso, cariño». El niño no hace caso de su madre y vuelve a golpearme deliberadamente con el puñetero globo. Esta vez lo esquivo mientras me acuerdo de los antepasados del «jodío» enano. Mi hija se da cuenta de lo que ocurre, «Eso está muy mal, ¿verdad papá?» «Sí, hija, a este niño le tendría que quitar el globo su madre antes de que sea demasiado tarde». El chaval consigue que me quite de en medio y entonces decide tocarle las narices al hombre calvo que está delante mío. Empieza a estamparle el globo en la calva ante mi mirada atónita. El hombre no hace ni caso, debe de tener la calva insensible. Le estampa una vez. «No hagas eso, cariño«. Dos veces. El pequeño Nerón en potencia ríe. «No hagas eso, cariño«. Tres veces. El niño se destornilla de risa. ¡Entonces ocurre un milagro! ¡Plash! Sin ningún motivo, el globo explota y ahora el que se queda con «cara de tonto» es el niño. Y el que se desternilla de risa sin ninguno disimulo soy yo. El niño arranca a llorar desconsoladamente y su madre le abraza con la intención de calmarlo. Una imagen muy tierna. Yo me sigo partiendo mientras le digo a mi hija «Quizás, al fin y al cabo, exista la justicia divina para hacer lo que tenía que haber hecho una madre antes.» Sí, lo sé, sólo es un niño. Quizás soy un poco cruel, ¿verdad?

Publicado en: Descatalogada Etiquetado como: Castellano, Català, Comedia, Sant Andreu, Sant Jordi

Un Sant Jordi qualsevol

23 abril, 2016 by Wambas Deja un comentario

Català Español  

Vint-i-tres d’abril, Sant Jordi, una diada molt especial per a mi. Aquest any sabré el que se sent al signar la meva pròpia obra. Qui sap si fins i tot avui donaré el primer pas cap a l’eternitat. Sé que no serà fàcil, ja que gairebé ningú em coneix, però tots els escriptors comencen de zero i en algun moment els arriba la fama, almenys a alguns.
Ben d’hora surto al carrer i planto la meva taula de càmping al costat del portal de casa. Deixo una vintena de llibres damunt la taula i em disposo a esperar als potencials compradors assegut tranquil·lament a la meva cadira plegable. Fa un matí perfecte, i els ànims estan pels núvols. Segur que em faré un tip de signar exemplars. Llàstima no haver demanat més llibres a l’editorial, em sembla que he fet curt.
Però passen les hores i ningú s’acosta al meu estand improvisat. M’avorreixo com una ostra i tinc massa temps per lamentar que potser hauria d’haver triat una millor ubicació.
Per fortuna, la perseverança té la seva recompensa. A mitja tarda s’acosta fins al meu estand un home. S’atura a mig camí, però un parell de segons després continua caminant cap a mi. Jo agafo la meva estilogràfica disposat a signar el primer d’uns quants llibres. Tinc molt clar que en el moment que es trenqui el gel tot anirà sobre rodes.

– Vostè no és el veí del segon?

La pregunta me la fa una dona des de darrere meu. L’home que hi ha davant la taula s’atura i escolta amb atenció.

– Sí.
– No sabia que escrivia.
– Sí, sóc escriptor.
– I què escriu?
– Novel·les de terror.
– La meva filla també escriu i ella sí que ho fa bé. Avui està signant llibres a les Rambles. La seva editorial la cuida molt.
– Molt bé.
– Vostè no té editorial?
– No, jo m’autopublico.
– Ui, no es preocupi si una editorial li diu que no. Cal insistir.
– No, si jo no…
– Clar que la meva filla va enviar el seu llibre a una editorial i al cap de poc temps li van trucar. Li van oferir molts diners pel seu llibre.
– Jo no li he enviat el llibre a cap editorial.
– Doncs a què espera?
– És que jo no vull…
– No tingui por, segur que escriu prou bé. Però no es preocupi si la primera editorial li diu que no. La meva filla és una excepció, però per què ella és especial. Això li diuen a l’editorial.
– Vol comprar un llibre?
– Si vol li puc dir a la meva filla que parli amb la seva editorial. Segur que li pot ajudar.
– No, no cal, de debò.
– Sembla que està començant a ploure.

La dona marxa cap al portal, em sembla que no li ha agradat que no valorés l’ajuda i el poder de la seva filla escriptora. Bé, és el seu problema. Em giro cap al davant preparat per a signar el llibre a aquell home tan pacient. Però davant meu no hi ha ningú. Es veu que aquell home no era tan pacient. He perdut la primera venda del dia. Gràcies a la veïna. I com ella ha dit, ha començat a ploure. Fico els llibres sota la taula i aguanto com un valent sota la pluja cada cop més forta.

És gairebé mitjanit, fa poc que ha deixat de ploure. Tothom ha tornat a casa corrents per a no mullar-se. Ara el carrer està desert però jo continuo assegut, tot xop, amb els colzes sobre la mullada taula de càmping. Un home se m’acosta amb unes roses a la mà. És un home de l’est d’Europa.

– Hola amic. Encara treballant?
– Sí.
– Han anat bé les vendes?
– Encara em queden alguns llibres per vendre. Si vols un t’ho deixo a bon preu, que ja vull anar-me a casa a descansar.
– A mi m’ha anat força malament. Però si vols podem fer una cosa.
– En què has pensat?
– Et canvio un llibre per una rosa. Et sembla bé?
– És més car el meu llibre.
– Aleshores que tinguis molta sort, amic.
– Espera! Espera! D’acord, t’ho canvio.
– Que bé! Aquí tens una rosa.

Agafo la rosa per on ell em diu. Sento un raig de dolor a la palma de la mà. El tall està ple de punxes.

– Espero que no tinguis problemes per a signar-me el llibre.
– No, no et preocupis.

Em sembla que un ràpid somriure creua el seu rostre. Obro un dels llibres i començo a signar-ho. Una taca de sang embruta la plana.

– Ostres! Ho sento! T’ho canviaria però és que no puc.

Li dono el llibre. Ell ho agafa i ho obre per la primera plana. Admira la meva dedicatòria, o potser mira una altra cosa.

– No et preocupis, la taca de sang m’agrada.

L’home llepa la taca davant la meva sorpresa. Em mira i observo la sang tacant la seva llengua. També observo els seus ullals, són extraordinàriament llargs. Surto corrent, fent caure la cadira, la taula i els llibres. Però l’home, o el que sigui, és molt ràpid i m’agafa del cap. Amb les seves mans fortes em deixa a terra i m’immobilitza. Em xiuxiueja a cau d’orella.

– Tranquil, tranquil. Aquesta nit seràs etern.

Sense temps a pensar en el que està passant, els seus ullals es claven a la meva gola. Mentre perdo la consciència penso en el que aquell ser acaba de dir. Seré etern. El meu somni s’està complint, encara que no sigui com jo pensava.


Veintitrés de abril, Sant Jordi, una fiesta muy especial para mí. Este año sabré lo que se siente al firmar mi propia obra. Quién sabe si incluso hoy daré el primer paso hacia la eternidad. Sé que no será fácil, puesto que casi nadie me conoce, pero todos los escritores empiezan de cero y en algún momento les llega la fama, al menos a algunos.
Salgo a la calle bien temprano y planto mi mesa de camping junto al portal de casa. Dejo una veintena de libros encima la mesa y me dispongo a esperar a los potenciales compradores sentado tranquilamente en mi silla plegable. Hace una mañana perfecta, y los ánimos están por las nubes. Seguro que me hartaré de firmar ejemplares. Lástima no haber pedido más libros a la editorial, me parece que me he quedado corto.
Pero pasan las horas y nadie se acerca a mi stand improvisado. Me aburro como una ostra y tengo demasiado tiempo para lamentar que quizás tendría que haber elegido una mejor ubicación.
Por fortuna, la perseverancia tiene recompensa. A media tarde se acerca hasta mi stand un hombre. Se para a medio camino, pero un par de segundos después continúa andando hacia mí. Yo cojo mi estilográfica dispuesto a firmar el primero de unos cuántos libros. Tengo muy claro que en el momento que se rompa el hielo todo irá sobre ruedas.

– ¿Usted no es el vecino del segundo?

La pregunta me la hace una mujer a mis espaldas. El hombre que hay ante la mesa se para y escucha con atención.

– Sí.
– No sabía que escribía.
– Sí, soy escritor.
– ¿Y que escribe?
– Novelas de terror.
– Mi hija también escribe, pero en serio. Hoy está firmando libros en las Ramblas. Su editorial la cuida mucho.
– Muy bien.
– ¿Usted no tiene editorial?
– No, yo me autopublico.
– ¡Uy! No se preocupe si una editorial le dice que no. Hay que insistir.
– No, si yo no…
– Claro que mi hija envió su libro a una editorial y al poco tiempo le llamaron. Le ofrecieron mucho dinero por su libro.
– Yo no le he enviado el libro a ninguna editorial.
– ¿Pues a que espera?
– Es que yo no quiero…
– No tenga miedo, seguro que escribe bastante bien. Pero no se preocupe si la primera editorial le dice que no. Mi hija es una excepción, pero porque ella es especial. Eso le dicen en la editorial.
– ¿Quiere comprar un libro?
– Si quiere le puedo decir a mi hija que hable con su editorial. Seguro que le puede ayudar.
– No, no hace falta, de verdad.
– Parece que está empezando a llover.

La mujer marcha hacia el portal, me parece que no le ha gustado que no valorara la ayuda y el poder de su hija escritora. Bien, es su problema. Me vuelvo a girar hacia el hombre que ha esperado tan pacientemente, dispuesto a firmarle un ejemplar. Pero allí ya no hay nadie. Se ve que aquel hombre no era tan paciente. He perdido la primera venta del día. Gracias a la vecina. Y como ella ha dicho, ha empezado a llover. Meto los libros bajo la mesa y aguanto como un valiente bajo la lluvia, cada vez más fuerte.

Es casi media noche, hace poco que ha dejado de llover. Todo el mundo ha vuelto a casa corriendo para no mojarse. Ahora la calle está desierta pero yo continúo sentado, completamente empapado, con los codos sobre la mojada mesa de camping. Un hombre se me acerca con unas rosas en la mano. Es del este de Europa.

– Hola amigo. ¿Todavía trabajando?
– Sí.
– ¿Han ido bien las ventas?
– Aún me quedan algunos libros para vender. Si quieres uno te lo dejo a buen precio, que ya quiero irme a casa a descansar.
– A mí me ha ido bastante mal. Pero si quieres podemos hacer una cosa.
– ¿En que estabas pensando?
– Te cambio un libro por una rosa. ¿Te parece bien?
– Mi libro es más caro.
– Entonces que tengas mucha suerte, amigo.
– ¡Espera! ¡Espera! De acuerdo, te lo cambio.
– ¡Qué bien! Aquí tienes una rosa.

Cojo la rosa por donde él me dice. Siento una punzada de dolor en la palma de la mano. El tallo está lleno de espinas.

– Espero que no tengas problemas para firmarme el libro.
– No, no te preocupes.

Me da la sensación que una rápida sonrisa cruza su rostro. Abro uno de los libros y empiezo a firmarlo. Una mancha de sangre ensucia la hoja del libro.

– ¡Vaya! ¡Lo siento! Te lo cambiaría pero no puedo.

Le doy el libro. Él lo coge y lo abre por la primera hoja. Admira mi dedicatoria, o quizás mira otra cosa.

– No te preocupes, la sangre me gusta.

El hombre lame la mancha ante mi sorpresa. Me mira y observo la sangre manchando su lengua. También observo sus colmillos, son extraordinariamente largos. Salgo corriendo, haciendo caer la silla, la mesa y los libros. Pero el hombre, o lo que sea, es muy rápido y me coge de la cabeza. Con sus manos fuertes me deja en tierra y me inmoviliza. Me susurra al oído.

– Tranquilo, tranquilo. Esta noche serás eterno.

Sin tiempo a pensar en lo que está pasando, sus colmillos se clavan en mi garganta. Mientras pierdo la conciencia pienso en lo que aquel ser acaba de decir. Seré eterno. Mi sueño se está cumpliendo, aunque no sea cómo yo pensaba.

Publicado en: Descatalogada Etiquetado como: Castellano, Català, Comedia, Ficción, Sant Jordi

Més de 10000

20 abril, 2016 by Wambas Deja un comentario

Català Español  

Em dic Ulises. No sóc pas el rei d’Ítaca. No he conquerit Troia. Les úniques sirenes que conec són les dels serveis d’urgències. Tampoc sóc un heroi.


Sí que sóc un aventurer. Sense voler pecar de presumptuós, em permeto la llicència d’adjudicar-me aquest adjectiu després d’haver viatjat més de deu mil quilòmetres en bicicleta pels carrers de Barcelona. Potser algú de vosaltres pensi que estic de conya, que no és per tant. Malgrat tot, la majoria de vosaltres segur que us podeu fer una idea del que representa circular en bicicleta per una ciutat com Barcelona i la quantitat d’anècdotes que comporta.
M’han insultat, m’han passat fregant per a demostrar-me qui és el fort i qui sobra a la carretera, fins i tot una vegada em van llençar un ou des d’un edifici -que no em va impactar de miracle- mentre romania aturat a un semàfor de la Meridiana. He tingut agries discussions amb vianants, taxistes, conductors d’autobús, transportistes, motoristes.
Però també he tingut bones experiències que em recorden que la majoria de la gent és bona, malgrat que sovint no ens ho sembli. I sobretot he après moltes coses durant aquests més de deu mil quilòmetres que es podrien resumir en tres: respecte, seny i humilitat.


Respecte: Jo no sóc més que ningú, no tinc cap tracte especial pel qual sempre hagi de tenir preferència o pugui fer el que vulgui. Si actuo d’aquesta manera, no duraré gaire.


Seny: si sempre el féssim servir ni tan sols ens caldria regir-nos pels senyals de circulació. Tothom tindria prou cap per a saber què pot i què no pot fer.


Humilitat: tothom s’equivoca, i quan ho fem hem de ser prou madurs per a reconèixer els nostres errors. Una disculpa a temps pot estalviar-nos tensions innecessàries amb altres vehicles o vianants. I igual que hem de reconèixer els nostres errors, també hem de disculpar els dels altres quan admeten el seu error.

També puc afirmar que els ciclistes no són ni millors ni pitjors que la resta d’elements que formen el puzle de la circulació per Barcelona. No es pot parlar de col·lectius perillosos, sinó de persones amb un comportament perillós o negligent. De vegades la ignorància és la pitjor de les amenaces.


Dit això, sóc conscient que demà, quan torni a agafar la bici, ningú em garanteix que el destí no em depari una mala jugada, una bicicleta blanca que qualsevol dia decori el lloc on vaig quedar-me per sempre. Cada viatge és diferent, una nova aventura on els deus juguen amb nosaltres.


Me llamo Ulises. No soy el rey de Itaca. No he conquistado Troya. Las únicas sirenas que conozco son las de los servicios de urgencias. Tampoco soy un héroe.


Sí que soy un aventurero, sin querer pecar de presuntuoso. Me permito la licencia de adjudicarme este adjetivo después de haber viajado más de diez mil kilómetros en bicicleta por las calles de Barcelona. Quizás alguno de vosotros piense que estoy de cachondeo, que no es para tanto. A pesar de todo, la mayoría seguro que os podéis hacer una idea de lo que representa circular en bicicleta por una ciudad cómo Barcelona y la cantidad de anécdotas que comporta.
Me han insultado, me han pasado rozando para demostrarme quién es el fuerte y quien sobra en la carretera, incluso una vez me tiraron un huevo desde un edificio – que no me impactó de milagro- mientras estaba parado en un semáforo de la Meridiana. He tenido duras discusiones con peatones, taxistas, conductores de autobús, transportistas o motoristas.
Pero también he tenido buenas experiencias que me recuerdan que la mayoría de la gente es buena, a pesar de que a menudo no nos lo parezca. He aprendido muchas cosas durante estos más de diez mil kilómetros, pero se podrían resumir en tres: respeto, cordura y humildad.


Respeto: Yo no soy más que nadie, no tengo ningún trato especial por el cual siempre tenga que tener preferencia o pueda hacer lo que quiera. Si actúo de este modo, no duraré mucho.


Cordura: si siempre actuáramos con sentido común ni siquiera necesitaríamos regirnos por las señales de circulación. Todo el mundo tendría suficiente cabeza como para saber qué puede y que no puede hacer.


Humildad: todo el mundo se equivoca, y cuando lo hacemos tenemos que ser suficientemente maduros para reconocer nuestros errores. Una disculpa a tiempo puede ahorrarnos tensiones innecesarias con otros vehículos o peatones. E igual que tenemos que reconocer nuestros errores, también tenemos que disculpar los de los demás.


También puedo afirmar que los ciclistas no son ni mejores ni peores que el resto de elementos que forman el puzzle de la circulación por Barcelona. No se puede hablar de colectivos peligrosos, sino de personas con un comportamiento peligroso o negligente. A veces la ignorancia es la peor de las amenazas.


Dicho esto, soy consciente que mañana, cuando vuelva a coger la bici, nadie me garantiza que el destino no me depare una mala jugada, una bicicleta blanca que cualquier día decore el lugar donde me quedé para siempre. Cada viaje es diferente, una nueva aventura donde los dioses juegan con nosotros.

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Qué fue del himno de la alegría

18 marzo, 2016 by Wambas Deja un comentario

En la televisión aparecen los ministros europeos reunidos para hablar de cuotas a un tercero, a Turquía.

En mi mente veo el día que España entró en la Unión Europea. Uno de enero de 1986. Aquella Nochevieja no dejaba de sonar el himno de la alegría en la televisión, y las imágenes mostraban constantemente la bandera de los doce.
Alemania ha pactado por su cuenta un acuerdo con el gobierno turco: miles de millones de euros y visados a cambio de que ellos hagan el trabajo sucio. Los europeos nunca han sido de mancharse las manos. Francia, que no ha sido consultada, está molesta con Alemania, igual que Chipre, que no acepta pactos con su enemigo de siempre. Pero al final se hará lo que Alemania ha pactado porque no hay más remedio, según esos ministros dicen. La situación es desesperada.

Nos emborrachamos hablando de una Europa sin fronteras; no solo económicas, también culturales. Poder trabajar y estudiar en empresas o universidades de toda Europa. ¡Qué necios! Creímos que aquella Europa de los doce finalmente se convertiría en la Europa de las regiones, todos bajo una bandera y un himno, el de la alegría.
Ahora cambia la imagen, se ven ríos de seres humanos caminando por el barro, bajo la lluvia. Padres con hijos sobre los hombros, otros con las pertenencias a la espalda.

Todo comenzó a ir mal cuando llegaron las ayudas europeas. El dinero que debía servir para modernizar España desaparecía en los bolsillos de terratenientes y defraudadores. No importaba, había dinero de sobras. Las ayudas a la duquesa de Alba, el fraude de los cultivos de lino, falsos cursos de formación…

Un representante de la UE hace un llamamiento a esas personas que huyen de Asia y desean entrar en Europa. Les dice que aquí no van a poder quedarse, que se vuelvan a sus países. Incluso se afirma que Siria ya está pacificada en gran parte de su territorio y los desplazados pueden volver sin problemas.

En los noventa, en los Balcanes, a las puertas de la Unión Europea, croatas, serbios y musulmanes se masacraban en una guerra cainita. La Unión fue incapaz de intervenir, tuvo que ser Clinton y los Estados Unidos quienes forzaron finalmente una solución, tarde, en Bosnia ya se había realizado una auténtica limpieza étnica. Millones de personas fueron víctimas directas de sus vecinos, pero indirectamente la Unión Europea también fue culpable, lavándose las manos en aquella guerra. Los campos de concentración habían vuelto a aparecer en Europa y los líderes europeos miraban hacia otro lado.

Se ven imágenes de un campo de refugiados en Grecia. Los nuevos campos de concentración. Niños buscando en la basura cualquier cosa que pueda alimentar las hogueras. Mujeres corriendo hacia el camión de suministros, deben darse prisa si no quieren quedarse sin comer hoy.

Llegó la gran crisis económica y en ese momento la Unión Europea se convirtió en una especie de cobrador del frac en versión moderna: los famosos hombres de negro que obligaban a los países endeudados a cumplir medidas económicas draconianas que llevaron a miles de familias de clase media a la pobreza. Esta vez la Unión sí intervino activamente, exprimiendo a las poblaciones a cuyos gobiernos dejaron durante años lapidar los créditos que recibían. Amenazaron con echar fuera de la Unión a aquellos que no cumplieran con aquellas medidas extremas. 

Ahora, en la televisión, aparecen las imágenes de unos hinchas del PSV holandés de fútbol humillando en Madrid a unas gitanas rumanas. Seguramente se creen una raza superior, incluso superior a los españoles a los que deben ver también como otro tipo de gitanos, más modernos, pero también seres inferiores y perezosos. Uno de esos españoles perezosos, el menos cobarde de todos los que observan la vergonzosa escena, les recrimina su comportamiento. Los holandeses de raza aria se ríen en su cara y siguen a lo suyo. Las gitanas se dejan humillar a cambio de un billete de cinco euros.

La Desunión Europea provoca nauseas. Amenaza con echar a Grecia mientras se baja los pantalones ante Gran Bretaña para que no se vaya. Ha maltratado a la clase media en los países del sur, ahora es incapaz de encontrar una solución para el problema de los refugiados asiáticos (sirios, afganos, iraquíes). Francia, Alemania y Gran Bretaña actúan cada uno por su lado defendiendo únicamente sus propios intereses. Los países antes comunistas del Este, como Hungría o Polonia, son un agujero por el que se ha colado el virus de la extrema derecha que ya ha infectado la mayoría de países de Este a Oeste, de Norte a Sur. ¿Acaso hay algún país de la Unión Europea que se merezca un respeto?  ¿que sea un ejemplo a seguir?

No sé vosotros pero, personalmente, no me motiva nada formar parte de la Europa neonazi que se está gestando.

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