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JAP Vidal

Relatos fantásticos y de misterio de JAP Vidal

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Sant Andreu

El papel arrugado

21 diciembre, 2019 by JAP Vidal Deja un comentario

Un cálido diciembre del año 2029

Alguien lo ha dejado tirado junto a una cloaca. No sé porqué me decido a recogerlo del suelo, está arrugado y lo más seguro es que guarde restos de pizza en su interior. Sin embargo, al desplegarlo, me encuentro un papel en blanco. Bueno, en blanco no, hay escrito un nombre: Tomás.
Esa palabra transporta mi mente a otro lugar, a otra época en la que mi vida tenía un propósito y el camino parecía encauzado hacia un otoño feliz y tranquilo. En aquellos tiempos había un Tomás. Los recuerdos tristes me mueven a escribir algo más sobre aquella persona. Busco un banco donde sentarme, saco un bolígrafo y desempolvo recuerdos del baúl de mi cabeza.
Tomás, bajito, redondo, voz gastada por la lija del alcohol, su caminar lento como el de una tortuga, pero sin caparazón que le protegiese, la persona más descuidada y desafortunada del barrio de Sant Andreu. Siempre en la calle, con sus boletos de lotería, con su jaula de pajaritos que siempre enseñaba orgulloso y sonriente a Laia cuando ella se lo pedía. Como no iba a querer estar en la calle antes que en el zulo oscuro que era su casa, con una ventana en forma de rendija hacia la luz, con unas raquíticas plantas en una jardinera que desafiaba la ley de la gravedad. Así era él, un envoltorio de miseria cubriendo un espíritu bueno en el fondo, pero lleno de cicatrices provocadas por las heridas del destino. Su vida siempre estuvo marcada por la lotería, la diosa fortuna que lo abandonó un día y nunca más regresó para acariciarle al menos con un beso de despedida. O quizás sí, puede que en el último suspiro le dedicara una sonrisa, una promesa de algo mejor al otro lado, quién sabe, una fachada limpia y reluciente, un alma inmaculada sin cicatrices, preparada para empezar de nuevo, o para descansar para siempre en una mesa de la cafetería donde cada madrugada leía la prensa mientras se tomaba un café con leche.
Aún no he escrito nada en ese trozo de papel, ¿qué podría escribir para honrar a Tomás? Un papel arrugado es la mejor descripción de su persona. Voy a dejarlo en una papelera pero, me lo pienso mejor, acabo lanzándolo al viento que lo mece caprichosamente. Vuela hasta que ya no puedo alcanzarlo con la vista; es el momento de retomar mi camino allá a donde me lleven mis zapatos rotos.

Publicado en: Castellano Etiquetado como: Laia, Sant Andreu

Un hotel en ninguna parte – Mónica Gutiérrez

15 junio, 2017 by JAP Vidal 4 comentarios

Título : Un hotel en ninguna parte.
Autor : Mónica Gutiérrez Artero
Año : 2014
Volúmen : 252 páginas.
Género : Feel-Good.
Idiomas disponibles : Castellano.

Sinopsis de la novela : 

«Cuando Emma Voltarás acepta trabajar ese invierno en El Bosc de les Fades, un excéntrico hotel emplazado en el corazón de un bosque, poco puede imaginar que va a resultar ser la mejor de las segundas oportunidades que a veces concede la vida. Sumida en el tiempo fuera de descuento de El Bosc de les Fades, Emma descubrirá que la amistad y la esperanza pueden encontrarse en cualquier lugar, por muy escondido que esté. Quizás de la mano de una camarera de habitaciones hada madrina. O de una niña extraordinaria. O de un viejo escritor necesitado de ternura. O de un cocinero que le abrirá las puertas de los escenarios. O de un surfero que se hace mayor a su pesar. O de una jardinera susceptible, preocupada por sus violetas. O, quizás, de la mano de un hombre huraño y maravilloso, capaz de devolverle la ilusión de bailar sobre zapatos de cristal entre las flores de un jardín encantado.

No importa que el lugar en donde estés no aparezca en un GPS: cuando el amor viene a por ti, te encuentra.

Sin mapas.
Sin prisas.
Sin condiciones.
Ven a perderte en El Bosc de les Fades.»

 

La opinión de JAP Vidal :

En el barrio de mi vida, Sant Andreu, hay un local fantástico llamado “Several Cafè”, donde puedes tomarte un buen café, un chocolate calentito o un licuado detox bien fresquito, según te venga a gusto dependiendo de la época del año, tus preferencias o, simplemente, por cómo te haya ido el día y qué te pide el cuerpo. Os preguntaréis qué tiene que ver esto con una reseña literaria. Bueno, en mi caso me va perfecto para matar dos pájaros de un tiro, porque por un lado os menciono uno de mis locales favoritos de mi querido Sant Andreu, y por otro, estas tres bebidas me sirven para etiquetar las tres obras publicadas hasta el momento por Mónica Gutiérrez.
Comenzó Mónica invitándonos a un café intenso y aromático en la cafetería Sinaola, en el pueblecito rumano de Mic-Napoca, en su novela de debut, “Cuéntame una noctalia”. En su tercera novela, «El noviembre de Kate», la autora nos invitó a tomarnos un chocolate espeso y humeante, acompañado de un calorífico y delicioso bizcocho casero, en la cálida casa de Norman, en pleno noviembre glacial para Kate.
Pero si lo que te va son las bebidas refrescantes y sanas, es sin duda  “Un hotel en ninguna parte”, la segunda novela de Mónica, la que te seducirá en cuanto comiences a leerla. Un licuado detox de remolacha, naranja, zanahoria y manzana que depurará tu mente de malos rollos. Porque las mentes retorcidas y siniestras también necesitamos un  descanso de vez en cuando, un trago de optimismo que nos obligue a dudar de nuestras afirmaciones apocalípticas.

Lo primero que me llamó la atención de «Un hotel en ninguna parte» fue que se trataba de una novela epistolar, como Drácula, pero sin malos malísimos, a excepción de algún escritor arrogante y forrado de dinero (como espero ser yo en mi vejez) que vive en el hotel todo el año. Toda la novela es una sucesión de correos electrónicos escritos por los principales personajes de la historia: una chica que quiere comenzar de cero en un hotel perdido, un joven serio y responsable y su hermano surfero, golfo y seductor. Los que la hayan leído me abuchearán por lo que voy a decir, pero en mi subconsciente me imaginé a cada uno, respectivamente, como René Zellweger, Collin Firth y Hugh Grant en “El diario de Bridget Jones”. Lo siento si a alguien le ha dolido la comparación. El caso es que el libro trata del peculiar día a día que se vive en un hotel al que no se llega con GPS, en medio de un bosque cercano a la costa catalana, de las personas que viven allí durante todo el año aunque casi todo el tiempo solo haya un huésped con problemas de ego y algún fantasma que ronda a su antojo, pero de buen rollo.  También hay una historia de amor, claro, y una canción trash-metal tocada a violín.

No os voy a explicar más porque lo importante no es el argumento, si no vivir la experiencia. Os animo a hospedaros en “El bosc de les fades” (el bosque de las hadas) y disfrutéis de sus personajes. Es una lectura perfecta para el verano (aunque empiece en pleno febrero no os preocupéis, ya veréis como al final llega el buen tiempo).

 

Enlace de “Un hotel en ninguna parte” en Amazon (ebook y tapa blanda).

Publicado en: Lecturas Etiquetado como: Castellano, Feel-Good, Mónica Gutiérrez, Reseñas, Sant Andreu, Several

Sant Andreu gaudit en bambes

30 octubre, 2016 by Wambas Deja un comentario

Set del vespre del diumenge. Surto a córrer, tinc ganes i cal aprofitar abans que em pugui penedir. La meva gran motivació: passejar per alguns carrers del meu barri que més m’agraden.
I començo pel meu favorit, el carrer d’en Grau. És nit tancada, sembla més tard del que realment hi és, però hi ha gent al costat dels patis que s’estenen al llarg de tot el carrer. En aquests patis hi ha de tot, des de brossa dels propietaris més descuidats fins a boniques escultures dels més artístics, passant pels llimoners o les rosals que esbandeixen les seves aromes cada primavera. És molt agradable travessar-ho. 
La carrera continua per carrers estrets que m’han de portar fins al carrer Garcilaso, a la Sagrera. Destacar per sobre de tots el carrer de les Monges, quan passo al costat de l’església de Sant Pacià, és un racó del meu barri que em sembla gairebé místic. I quan arribo al final d’aquest carrer, a la cantonada amb el passeig de Fabra i Puig, em trobo amb una gran sorpresa, l’edifici dels cinemes Lauren Sant Andreu està obert! Ja no recordo quants anys portava tancat. No sé què fan dins, però veure el vestíbul del cinema ple de gent és com recuperar un antic amic al qual creies perdut per sempre. Només per aquesta sorpresa ja ha valgut la pena sortir aquesta tarda.
Continuo la meva marxa cap a la Sagrera, encara em queden dos dels plats forts de la cursa. Primer arribo al parc de la Pegaso. En aquest cas, de nit perd força atractiu. M’agrada molt més travessar-ho als matins a primera hora, poder gaudir de la seva contemplació, del so de la música de l’aigua corrent des dels sortidors de les fonts fins al petit llac. Però és el millor parc del barri, que malauradament no té gaires zones verdes, i per això val la pena travessar-ho. I per últim arribo a la plaça Maçades, la petita plaça Reial del barri de Sant Andreu, una plaça porxada plena de vida i amb una font, petita i bufona, al seu mig.
I d’aquí a Garcilaso són un parell de minuts, després sant tornem-hi cap a casa, travessant més o menys els mateixos carrers. El pròxim cop segurament passaré per altres carrers també molt macos, això sí, intentant evitar el carrer Gran, fantàstic per anar de compres però impossible per córrer. Però això ja us ho explicaré en una altra història.

Publicado en: Descatalogada Etiquetado como: Català, correr, Sant Andreu

Un Sant Jordi qualsevol – 2

25 abril, 2016 by Wambas Deja un comentario

Català Español  

Pam! No ho veig arribar. De sobte un globus taronja s’estampa contra la meva cara. Un segon després el globus retrocedeix i veig a un nen d’uns cinc anys que em mira i es riu. Jo estava tan tranquil, fent una ullada als llibres de la parada d’en Cau del Paff, fins que aquell globus m’ha encegat.
Sense temps ni tan sols per dubtar si es tracta d’un accident o no, la bèstia llança de nou el seu globus contra el meu rostre. Ho intercepto just abans que em torni al colpejar. És un globus de propaganda de C’s! Què coi fa C’s regalant els globus a Sant Jordi? Per què no regala llibres i roses com fa fins i tot la fruiteria del costat de casa? No se suposa que és el que s’ha de regalar avui?
«No facis això, maco». El nen no fa cas de la seva mare i torna a colpejar-me deliberadament amb el puto globus. Aquesta vegada ho esquivo mentre em defeco mentalment a sobre del marrec de la punyeta. La meva filla s’adona del que succeeix, «Això està molt malament, oi papà?» «Sí, filla, a aquest nen li hauria de treure el globus la seva mare abans que sigui massa tard». El xaval aconsegueix que em surti del mig i llavors decideix tocar-li els nassos a l’home calb que és davant meu. Comença a estampar-li el globus en la calba davant la meva mirada atònita. L’home no fa ni cas, deu tenir la calba insensibilitzada. L’estampa un cop. «No facis això, maco». Dos cops. El petit Neron riu. «No facis això, maco». Tres cops. El nen es peta de riure. Aleshores, un miracle.Plash! Sense cap motiu, el globus explota i ara el que es queda amb «cara de babau» és el nen. I el que es caragola de riure sense cap dissimulo sóc jo. El nen engega a plorar desconsoladament i la seva mare li abraça amb la intenció de calmar-ho. Una imatge molt tendra. Jo em segueixo partint mentre li dic a la meva filla «Potser, al cap i la fi, existeixi la justícia divina per fer el que havia d’haver fet una mare abans». Sí, ho sé, només és un nen. Potser sóc una mica cruel, oi?
¡Pum! No lo veo llegar. De repente un globo naranja se estampa contra mi nariz. Un segundo después el globo retrocede mostrándome la cara de un niño de unos cinco años que me mira y se ríe. Yo estaba tan tranquilo, echándole un ojo a los libros de la parada de «el cau del Paff», hasta que aquel globo me ha cegado.
Sin tiempo ni siquiera para dudar de si se trata de un accidente o no, la bestia lanza de nuevo su globo contra mi cara. Lo intercepto justo antes de que se me vuelva a incrustar en el rostro. ¡Es un globo de propaganda de C’s! ¿Qué narices hace C’s regalando globos en Sant Jordi? ¿Por qué no regala libros y rosas como hace incluso la frutería al lado de casa? ¿No se supone que es eso lo que se tiene que regalar hoy?
«No hagas eso, cariño». El niño no hace caso de su madre y vuelve a golpearme deliberadamente con el puñetero globo. Esta vez lo esquivo mientras me acuerdo de los antepasados del «jodío» enano. Mi hija se da cuenta de lo que ocurre, «Eso está muy mal, ¿verdad papá?» «Sí, hija, a este niño le tendría que quitar el globo su madre antes de que sea demasiado tarde». El chaval consigue que me quite de en medio y entonces decide tocarle las narices al hombre calvo que está delante mío. Empieza a estamparle el globo en la calva ante mi mirada atónita. El hombre no hace ni caso, debe de tener la calva insensible. Le estampa una vez. «No hagas eso, cariño«. Dos veces. El pequeño Nerón en potencia ríe. «No hagas eso, cariño«. Tres veces. El niño se destornilla de risa. ¡Entonces ocurre un milagro! ¡Plash! Sin ningún motivo, el globo explota y ahora el que se queda con «cara de tonto» es el niño. Y el que se desternilla de risa sin ninguno disimulo soy yo. El niño arranca a llorar desconsoladamente y su madre le abraza con la intención de calmarlo. Una imagen muy tierna. Yo me sigo partiendo mientras le digo a mi hija «Quizás, al fin y al cabo, exista la justicia divina para hacer lo que tenía que haber hecho una madre antes.» Sí, lo sé, sólo es un niño. Quizás soy un poco cruel, ¿verdad?

Publicado en: Descatalogada Etiquetado como: Castellano, Català, Comedia, Sant Andreu, Sant Jordi

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